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HASTA SIEMPRE QUERIDO COMANDANTE

Un cielo triste, gris como el del invierno de su querido O Grove, despidió este viernes en Buenos Aires a un hombre clave de la diáspora gallega. Francisco ‘Paco’ Lores, nuestro querido comandante, partió finalmente; pero lo hizo como era habitual en él, después de presentar batalla a las complicaciones de salud que lo afligían y sin dejar en ningún momento de acompañar las causas que consideraba justas, aquellas que luchaban por la libertad de los pueblos y por la dignidad del hombre, los principios que defendió a lo largo de toda su vida.

Ataviado con la bandera tricolor, la de la República española que tanto ansiaba, y la ‘estreleira’ gallega, símbolo de la liberación nacional y social; nuestro guía recibió regio el afecto de los cientos de personas que se acercaron hasta su querido Teatro Bambalinas, en la calle Chacabuco 955 de San Telmo.

Estaba custodiado por los retratos de dos de sus referentes, el ex-presidente republicano Manuel Azaña y su venerado padre del nacionalismo gallego, Alfonso Daniel Rodríguez Castelao. Ambos acompañaban en este último viaje a Paco.

Frente a esta instantánea, una multitud de diferentes credos y posturas políticas se acercó a presentar sus respetos al denominado por algunos como el “último gran galleguista de la quinta provincia”.

El reconocimiento a su trayectoria, la multitud de anécdotas y las luchas que tiene a sus espaldas ya forman parte de la historia de este hombre imprescindible de la Galicia exterior. Un río incesante de recuerdos emocionados que solo se  enmudeció cuando su nieto Beltrán dejó fluir desde lo más profundo de su corazón el sonido de la gaita, esa que tanto enorgullecía a Paco, acompañado por el tambor de Nacho y la pandereta de Román que, como bien definió o Jaiteiro da lúa en su obituario, al unísono hablaban con música a su adorado abuelo.

Se va un grande, un referente político, social y cultural respetado y amado por sus amigos, pero también por sus enemigos.  A él le debemos innumerables logros, porque a sus 83 años de edad puede presumir de haber creado el MEGA, el primer museo dedicado a la emigración gallega,  esa que tanto hizo por el mundo y que nos convierte, como siempre recordaba Paco, en la mayor etnia de la República Argentina.

Galicia y su cultura estuvieron siempre en su cabeza, por ellas impulso la Biblioteca Galega de Bos Aires Antonio Pérez-Prado y abrió las puertas de la Federación de Asociacións Galegas da República Arxentina a cualquier persona o institución, a una y otra orilla del Atlántico, que se acercase con el corazón en la mano para saber más sobre “a súa terra nai”, los intelectuales y obras que alumbró la verde nación de Breogán.

Su carácter indomable y su preocupación por los más débiles le llevaron a impulsar infinitas movilizaciones para intentar mejorar la situación de los emigrantes. Luchas que han tejido en su palmarés innumerables logros: desde la instauración de las pensiones no contributivas para quienes se encontraban en una situación comprometida de subsistencia o precisaban atención sanitaria o medicinas, así como la posibilidad de que los gallegos pudieran ejercer su derecho a votar en los distintos consulados del país austral con presencia de fiscales partidarios o su apoyo a los nietos de emigrantes que deseaban obtener la nacionalidad española.

Fue el único capaz de decirle al Rey Juan Carlos: “Yo no me callo”, ante el estado de virtual indigencia de muchos paisanos durante las duras crisis argentinas, y reivindicar que las empresas españolas dejasen de subir las tarifas en el país andino con el único fin de enriquecerse cuando la población estaba asfixiada. Y con su tesón lo logró.

También desde la Federación impulsó dos querellas contra el I Cuerpo del Ejército Argentino por la desaparición de numerosos ciudadanos españoles de origen gallego durante la última dictadura militar argentina (1976-1983). Y esta es sólo una breve reseña de todo lo que con convicción y esfuerzo logró este grovense enamorado del tango que con 18 años giró el timón de su vida hacia América.

Hoy, nuestro comandante descansa ya en el emblemático cementerio porteño de La Chacarita sabiendo que su legado está en buenas manos y que se mantendrá perenne por años.

Amó a la Argentina por encima de todo, pero siempre en su cabeza estaba Galicia y, especialmente, su Grove natal. Allí reposarán sus cenizas. Desde allí seguirá guiando nuestros pasos como siempre, porque sus enseñanzas han calado profundo en las nuevas generaciones, las mismas que ahora adquieren con profunda convicción y motivación el reto de seguir luchando por Galicia, por los gallegos de la Argentina y por las causas “imposibles”.