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DOLOR POR EL FALLECIMIENTO DEL POETA MARCOS ANA, UN REPUBLICANO COMPROMETIDO

Los directivos de la Federación de Asociaciones Gallegas de la República Argentina expresan su dolor por la muerte del poeta Marcos Ana, uno de los presos que más tiempo cumplió condena en las cárceles de la dictadura franquista, quién falleció el pasado jueves 24 de noviembre, a los 96 años, en un hospital de Madrid.

Paco Lores lo distinguió en su última visita a nuestra casa
Paco Lores lo distinguió en su última visita a nuestra casa

Este hombre que hizo gala durante toda su vida de un innegable compromiso con la causa republicana, visitó en varias ocasiones nuestra institución. La última de ellas ocurrió el domingo 27 de abril de 2008, cuando nuestras autoridades decidieron agasajarlo entregándole una plaqueta por “su compromiso en defensa de la libertad, la justicia, los derechos humanos y los principios Republicanos”.

Durante ese multitudinario encuentro, desarrollado en las instalaciones del Teatro Bambalinas, el músico Rafael Amor y las actrices Dora Prince y Livia Fernán leyeron algunos poemas del autor español que resultaron ovacionados por el público.

Marcos Ana siempre fue un poeta comprometido
Marcos Ana siempre fue un poeta comprometido

Sobre sus años en prisión, el comprometido poeta supo decir: “Ni un muerto, ni mil muertos, ni todos los muertos del mundo me pueden devolver a mí estos trozos de mi vida que yo he dejado en los patios y en las celdas de las cárceles. Lo único que me podría recompensar un poco la vida es ver triunfantes los ideales por los cuales yo he luchado, por los cuales ha luchado toda una generación”.

Breve perfil biográfico

El poeta español Fernando Macarro Castillo, conocido como Marcos Ana, nació en Ventosa del Río Almar (Salamanca), el 20 de enero de 1921. Su intensa vida lo llevó a convertirse en uno de los símbolos de la cultura antifascista. Hijo de campesinos, pasó la infancia en su localidad natal hasta que se trasladó con su familia a Alcalá de Henares en 1929. Su formación fue pobre y debió destinar buena parte de su tiempo a trabajar en cualquier tarea que permitiera aportarle ingresos a su familia.

De jovencito, este hijo de campesinos, abrazó la causa republicana
De jovencito, este hijo de campesinos, abrazó la causa republicana

Al estallar la Guerra Civil Española en 1936, el joven Fernando Macarro marchó hacia el frente del conflicto, se afilió a las Juventudes Socialistas Unificadas y cuando se reorganizó el Ejército tuvo que abandonar el campo de batalla por ser menor de edad. Recién pudo incorporarse definitivamente en 1938, participando en distintas acciones durante la batalla de Madrid, al tiempo que trabajó como comisario político del Partido Comunista.

Antes del cerco total a la capital de España, consiguió escapar en dirección a Levante junto a varios miembros de distintas unidades republicanas. Fue acogido por dos veces (en Albacete y Elda), pero el avance de las tropas sublevadas lo obligó a retirarse hasta Alicante, donde se refugió en el puerto hasta el último día de la guerra junto a varios miles de soldados y refugiados en espera de que algún buque los rescatase.

Al no poder alcanzar barco alguno por el bloqueo naval, se rindió ante la División Italiana Littorio que cercaba el puerto. El 31 de marzo fue apresado y confinado en un campo de concentración de Albatera, del que pocos días después escapó. En su fuga, usando los contactos que ya conocía, realizó el trayecto de vuelta a Madrid donde fue nuevamente detenido a la semana de llegar. Torturado y malherido por las palizas, fue condenado a muerte, por primera vez.

En las cárceles, Marcos Ana comenzará a hacerse conocido por mantener en alto el espíritu entre los detenidos mientras esperaba la ejecución de la sentencia. Estuvo preso junto a Miguel Hernández, al que llegó a conocer antes de su muerte, y terminó en el penal de Burgos, donde permaneció desde 1946 hasta 1961.

Se destacó entre sus compañeros de prisión por ser el responsable de la publicación de distintos pasquines que circulaban por la cárcel y de un diario clandestino llamado Juventud. En ellos alentaba a resistir y no dejarse vencer por los tormentos, lo que provocó que fuera condenado por segunda vez a muerte en 1941 por un Consejo de Guerra. Este carácter combativo lo llevó a ser objeto de una dura represión durante su estancia en prisión, con frecuentes palizas y reiterados períodos de incomunicación.

Su afición a la lectura se inició con antiguos libros que circulaban por el penal. Así pudo acercarse a las obras de clásicos españoles que estaban autorizados, como Quevedo, Lope de Vega y Calderón. Más adelante, tuvo acceso a El Quijote, cuya lectura no estaba permitida, y también a las obras prohibidas de Rafael Alberti, Miguel Hernández y Federico García Lorca, gracias a una red de libros clandestinos que se estableció en la prisión cuando se relajaron las medidas contra los presos a partir del año 1950.

A mediados de esa década comenzó a escribir sus primeros poemas bajo el seudónimo de Marcos Ana que, escondidos, consiguieron salir al exterior y hacerse conocidos por muchos opositores al régimen. Su poesía desgarradora animaba a combatir la dictadura con la palabra y hacía un llamamiento a la liberación de los presos políticos. Su obra llegó a muchos intelectuales españoles exiliados y a Amnistía Internacional, quienes presionaron para su liberación, hecho que se produjo recién en 1961, cuando tenía 41 años.

Se exilió en Francia donde el Partido Comunista español, del que era miembro, lo invitó a participar en París del Centro de Información y Solidaridad con España (CISE), que presidía el artista plástico Pablo Picasso. Esta organización destinada a apoyar a los presos políticos españoles, contó con la ayuda de destacadas personalidades del mundo de la cultura francesa.

Fue amigo de Pablo Neruda y Rafael Alberti. Entre sus obras escritas en prisión destacan Autobiografía, Mi mundo es un patio y Te llamo desde un muro. La novela Decidme cómo es un árbol (2007), que él mismo calificó de autobiográfica, fue prologada por José Saramago.

Regresó a España con la amnistía de 1976, y en el período democrático estuvo ligado activamente al Partido Comunista, del que fue candidato al Congreso de los Diputados y en el que ocupó distintas responsabilidades, como encargarse de la solidaridad internacional.

En 2006 el laureado director cinematográfico Pedro Almodóvar adquirió los derechos de su biografía con el objetivo de rodar una película sobre la vida de este singular poeta español.

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